San Millán

Millan es hijo de pastores y pastor él mismo desde su niñez. Siendo joven se hace discípulo del ermitaño Félix, llevando vida solitaria y penitente en la provincia de la Rioja, en la montaña de Bilibio, cerca de Haro. Habiendo aprendido el tenor de vida eremítico, vuelve a su pueblo para internarse en los montes Distercios. Pasa allí cuarenta y cuatro años. De la soledad es llamado por su obispo Dídimo de Tarazona al presbiterado, asumiendo prontamente la parroquia de Santa Eulalia en su pueblo natal Berceo. Finalmente decide volver a su soledad. Se retira al valle de Suso o de arriba, cercano a su pueblo, donde trascurre la última etapa de su vida. En torno al santo va formándose una comunidad de hermanos y hermanas que formarán después de la muerte de San Millán el gran monasterio de San Millán de la Cogolla. Sus restos fueron venerados durante mucho tiempo en el mismo lugar de su ermita. En el 1076 sus restos son trasladados a la nueva Iglesia de Yuso o de abajo. Los restos de San Millán reposaron allí desde entonces.

El monasterio de Yuso fue fundado en 1030 por los monjes benedictinos por orden del Rey navarro García Sanchez III el de Nájera, y su comunidad fue disuelta definitivamente en 1835.Tras muchas vicisitudes , el Monasterio de Yuso es habitado por los Monjes Agustinos en 1878.Los Agustinos Recoletos son una orden religiosa formada por cerca de 1.200 religiosos que viven en 205 comunidades distribuidas en 19 naciones. Trabajan en 209 parroquias, 53 centros educativos y 8 territorios de misión. La Hostería abrió sus puertas en 1995, tras ser cedida éste ala del monasterio por los Frailes Agustinos para que cualquier persona que desee disfrutar de una estancia que mezcle cultura, naturaleza, gastronomía y descanso total pueda hacerlo en un enclave incomparable, en el cuál, según palabras de los propios Padres Agustinos, “La meditación convive con el turismo”.

Glosas Emilianenses

Hace más o menos mil años, un monje de San Millán se enfrenta a un códice escrito en latín. Va tomando notas para comprender la gramática y aclarar los significados. A esas notas las llamamos glosas, las Glosas Emilianenses. Lo más novedoso es que esas glosas están redactadas, conscientemente, en el habla del pueblo, en romance, y pueden presumir de ser la primera página de la literatura española.

En el margen derecho del folio 72r del códice Emilianense 60 leemos esta doxología, que en parte es traducción del latín y en parte cosecha del glosador.

Es interesante que en este mismo Códice, aunque en otras páginas, se recogen también dos anotaciones, hechas por el mismo monje, en vascuence. Se trata del más antiguo testimonio escrito conservado de dicha lengua.

 

Gonzalo de Berceo

 

(Berceo, hacia 1195 – Monasterio de San Millán de la Cogolla, hacia 1268) Escritor medieval que fue primer poeta en lengua castellana con nombre conocido. Fue clérigo y vivió en el monasterio de San Millán de la Cogolla, donde se ordenó sacerdote, y en el de Santo Domingo de Silos . Es el primer representante del llamado «mester de clerecía», escuela medieval de hombres de letras (una calificación que en aquella época casi coincidía con la de sacerdote) cuya principal aportación fue la difusión de la cultura latina. Berceo inauguró la senda de la poesía erudita, en contraposición con la desarrollada por la poesía épica popular y la de los juglares.

 

Sus obras, escritas en cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos monorrimos) como era habitual en el «mester», son estrictamente religiosas y se suelen clasificar en tres grupos: vidas de santos, obras marianas y obras de temática religiosa más amplia, de tipo doctrinal.